El término es una traducción de Vampire Face Lift, que es como se conoce en EEUU a un tratamiento antiedad, que no tiene nada de terrorífico, sino todo lo contrario: es una terapia médico estética no invasiva, que promueve una intensa regeneración cutánea.

   La técnica consiste en extraer sangre, licuarla para separar el plasma, que es la porción rica en factores de crecimiento. El plasma se inyecta de nuevo, mediante pequeños pinchazos, como si fuera una mesoterapia. Es rápido, nada doloroso, y no requiere anestesia. Los factores de crecimiento se encargan de reactivar los procesos de juventud en el interior del tejido, lo que se traduce en una piel visiblemente más joven. El nombre por el que siempre se ha conocido es bioestimulación, llamarlo lifting vampiro es una ocurrencia que tiene que ver con el hecho de obtener los factores de crecimiento de la propia sangre.

Publicado: 9 de Septiembre de 2016