Publicado: 10 de Septiembre de 2016

El bótox, o lo que es lo mismo, la toxina botúlinica, se usa para relajar los movimientos musculares que provocan la aparición de las arrugas de expresión. No se puede confundir con los rellenos intradérmicos; el bótox no se emplea para aumento del volumen del labio, rellenar arrugas estáticas o mejorar la calidad de la piel.

Es el tratamiento no quirúrgico nº 1 en EEUU. Se aplica en España con éxito hace ya más de 10 años.

Los músculos deben relajarse, no paralizarse. Para que los resultados sean naturales, y no alterar ni congelar la expresión, basta con inyectar la dosis precisas.

El bótox tiene un efecto preventivo. Al atenuar el movimiento continuo del músculo, evita que la arruga aparezca o se vaya haciendo más profunda.

El tratamiento debe repetirse cada 4-6 meses.

Las inyecciones de toxina botúlinica relajan la expresión y atenúa los gestos involuntarios de preocupación y tristeza. Se ha demostrado que este efecto mejora el estado de ánimo; si nos vemos mejor, nos sentimos mejor.


En el manejo del bótox también manda lo del menos es más. Lo ideal es que el paciente luzca más joven sin que nadie adivine por qué.